A JAIME, DE CUERPO PRESENTE
“Yo no quería (ni casi podía) hablar, solo quería y podía compartir el dolor de la ausencia definitiva de Jaime y el consuelo mutuo que podemos encontrar en la amistad y el cariño de los que le hemos querido y le seguimos queriendo. Pero sus niños, Pablo de portavoz, me pidieron que hiciera el esfuerzo de decir algo, de romper el silencio que ha caído sobre nosotros. Una palabra, pues.
He tenido mucha suerte. Hace casi cuarenta años que vengo compartiendo con Jaime afanes, dedicaciones, diversiones, servicios, y sobre todo, amistad. Hemos vivido “adosados” por decisión expresa de nuestras familias y de nosotros mismos; hemos criado juntos a nuestros niños, que se sienten hermanos, entonces y ahora.
Y también he tenido la suerte, trascendido el ámbito familiar, de compartir ámbitos lúdicos como la caseta, solidarios como Intermón, de búsqueda de un cristianismo más cercano a Jesús de Nazaret y menos a los tinglados eclesiásticos, los Dinos, Ávila, la asociación Frontera.
Jaime, hombre discreto y de pocas palabras, se nos ha ido de pronto, de modo repentino, inesperado… También discretamente, sin molestar a los que tienen otros símbolos a los que agarrarse, vamos a poner en medio de este acto de despedida unas cuantas expresiones de los que muchos de los que estamos aquí llamamos “la palabra de Dios” (aunque no sepamos siquiera qué es eso de Dios, Amor infinito).
Hay algo en lo que estamos plenamente de acuerdo, mirando el testimonio de Jaime:
+hay que llenar la vida de sentido, a base de servicialidad, amor y compromiso.
+hay que vivir en la esperanza, superando toda desesperación.
+hay que seguir buscando, indagando, pensando.
Él llenó su vida de sentido, de esperanza y de búsqueda. Fue y sigue siendo en nuestro afecto y recuerdo UN HOMBRE BUENO.
(ver el soneto de Casaldáliga, que leí allí, delante de su cadáver
viernes, 9 de marzo de 2012
SE NOS HA MUERTO JAIME MOZO
Menchu,su hija, conoció en Brasil al obispo Père Casaldáliga, poeta. De él es este soneto:
“¿Dónde está, oh Muerte, tu victoria?”
“¿Dónde está tu victoria, muerte extraña?
¿Dónde está tu derrota, muerte amiga?
Nos llevas, te llevamos en la entraña,
grano en tu surco, de tu surco espiga.
Juntos crecemos. Tú hacia el ocaso,
cumplida la misión que nos fecunda.
Nosotros hacia el día, por el “paso”
de tu garganta abierta. La profunda
soledad de tu abismo se ha llenado
con el grito del Dios crucificado,
con tu muerte en Su muerte redentora.
¡Victoria derrotada en Su agonía,
oh hermana temporal, vientre del Día,
umbral de los “levantes de la aurora”!
“¿Dónde está, oh Muerte, tu victoria?”
“¿Dónde está tu victoria, muerte extraña?
¿Dónde está tu derrota, muerte amiga?
Nos llevas, te llevamos en la entraña,
grano en tu surco, de tu surco espiga.
Juntos crecemos. Tú hacia el ocaso,
cumplida la misión que nos fecunda.
Nosotros hacia el día, por el “paso”
de tu garganta abierta. La profunda
soledad de tu abismo se ha llenado
con el grito del Dios crucificado,
con tu muerte en Su muerte redentora.
¡Victoria derrotada en Su agonía,
oh hermana temporal, vientre del Día,
umbral de los “levantes de la aurora”!
AHORA, PRECISAMENTE AHORA
DESDE LAS TINIEBLAS
Ahora, precisamente ahora
Desde el fondo de la oscuridad y la frustración más profundas
Desde la esterilidad espantosa del vientre seco
Desde el desierto sin fin… donde viven los escorpiones
Ahora, precisamente ahora
Amanece el Sol renaciente,
Que se venía reduciendo -¿apagando?- en su fulgor…
Desde hoy, ahora, precisamente ahora,
Lentamente, como si cada día fuera igual al de ayer,
Renace, crece, ilumina más y más.
Y nace para los ciegos, cegatos o cortos de vista
Para los sordos y los mudos, silenciados de por vida
Para los leprosos o los definitivamente marginados
Para los paralíticos que necesitan camilleros capaces de abrir los tejados,
Para los zarandeados por la tempestad, muertos de miedo.
Para los cansados y los tristes, los intocables del mundo.
Para los ladronzuelos y putillas, que irán por delante de reyes y cardenales.
Para las pobres gentes, hambrientas y sedientas, que van de acá para allá
¡NO TEMÁIS! ¡Levantad vuestras cabezas!:
¡La Luz, la Fuerza, el Amor y la Justicia
están emergiendo en ese Sol, pobre Niño que nace y renace
de una vez y para siempre!
Ahora, precisamente ahora
está poniendo su tienda en nuestro campamento de indignados.
Y ahí, precisamente ahí
Y ahora, precisamente ahora,
Sin esperar al calendario
Empieza a brillar su Estrella.
Diciembre 2011. Navidad y Santos Inocentes de la Crisis
Ahora, precisamente ahora
Desde el fondo de la oscuridad y la frustración más profundas
Desde la esterilidad espantosa del vientre seco
Desde el desierto sin fin… donde viven los escorpiones
Ahora, precisamente ahora
Amanece el Sol renaciente,
Que se venía reduciendo -¿apagando?- en su fulgor…
Desde hoy, ahora, precisamente ahora,
Lentamente, como si cada día fuera igual al de ayer,
Renace, crece, ilumina más y más.
Y nace para los ciegos, cegatos o cortos de vista
Para los sordos y los mudos, silenciados de por vida
Para los leprosos o los definitivamente marginados
Para los paralíticos que necesitan camilleros capaces de abrir los tejados,
Para los zarandeados por la tempestad, muertos de miedo.
Para los cansados y los tristes, los intocables del mundo.
Para los ladronzuelos y putillas, que irán por delante de reyes y cardenales.
Para las pobres gentes, hambrientas y sedientas, que van de acá para allá
¡NO TEMÁIS! ¡Levantad vuestras cabezas!:
¡La Luz, la Fuerza, el Amor y la Justicia
están emergiendo en ese Sol, pobre Niño que nace y renace
de una vez y para siempre!
Ahora, precisamente ahora
está poniendo su tienda en nuestro campamento de indignados.
Y ahí, precisamente ahí
Y ahora, precisamente ahora,
Sin esperar al calendario
Empieza a brillar su Estrella.
Diciembre 2011. Navidad y Santos Inocentes de la Crisis
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
