viernes, 9 de marzo de 2012

ADIÓS PARA SIEMPRE A JAIME

A JAIME, DE CUERPO PRESENTE

“Yo no quería (ni casi podía) hablar, solo quería y podía compartir el dolor de la ausencia definitiva de Jaime y el consuelo mutuo que podemos encontrar en la amistad y el cariño de los que le hemos querido y le seguimos queriendo. Pero sus niños, Pablo de portavoz, me pidieron que hiciera el esfuerzo de decir algo, de romper el silencio que ha caído sobre nosotros. Una palabra, pues.
He tenido mucha suerte. Hace casi cuarenta años que vengo compartiendo con Jaime afanes, dedicaciones, diversiones, servicios, y sobre todo, amistad. Hemos vivido “adosados” por decisión expresa de nuestras familias y de nosotros mismos; hemos criado juntos a nuestros niños, que se sienten hermanos, entonces y ahora.
Y también he tenido la suerte, trascendido el ámbito familiar, de compartir ámbitos lúdicos como la caseta, solidarios como Intermón, de búsqueda de un cristianismo más cercano a Jesús de Nazaret y menos a los tinglados eclesiásticos, los Dinos, Ávila, la asociación Frontera.
Jaime, hombre discreto y de pocas palabras, se nos ha ido de pronto, de modo repentino, inesperado… También discretamente, sin molestar a los que tienen otros símbolos a los que agarrarse, vamos a poner en medio de este acto de despedida unas cuantas expresiones de los que muchos de los que estamos aquí llamamos “la palabra de Dios” (aunque no sepamos siquiera qué es eso de Dios, Amor infinito).
Hay algo en lo que estamos plenamente de acuerdo, mirando el testimonio de Jaime:
+hay que llenar la vida de sentido, a base de servicialidad, amor y compromiso.
+hay que vivir en la esperanza, superando toda desesperación.
+hay que seguir buscando, indagando, pensando.
Él llenó su vida de sentido, de esperanza y de búsqueda. Fue y sigue siendo en nuestro afecto y recuerdo UN HOMBRE BUENO.

(ver el soneto de Casaldáliga, que leí allí, delante de su cadáver

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