¿SE PUEDE CAER MÁS ABAJO?
Hoy tengo por los suelos las
convicciones utópicas de un mundo más justo y más humano. La tentación está en
llegar a la conclusión de que esto no tiene arreglo: hemos caído en un pozo sin
fondo donde los únicos que pueden hacer algo, y lo están haciendo a tope, es
esquilmar a los que no tienen defensa, tenerlos paralizados por el miedo y el
complejo de impotencia y presentar la situación local, andaluza, española,
europea y mundial como INEVITABLE. Tan inevitable como las medidas que imponen
–nombrando cínicamente la salida de la crisis- cuyos resultados están siendo
hace tres años (oh, aquel mayo de 2010!) exactamente los contrarios de lo que
se dice propiciar: hundimiento en la miseria de miles y miles de conciudadanos,
paro, recortes de servicios sociales necesarios…
El timo global en el que
hemos caído está en todo su esplendor. Aquella democracia que estrenamos tras
la muerte del dictador, en su cama, con el joven príncipe heredero saludando y
el presidente de la Conferencia episcopal bendiciendo, está enfangada,
embarrascada, destrozada por la dictadura de la especulación financiera y la
corrupción política, ambos del brazo, tanto monta. Y además en un contexto europeo y mundial.
Hay analistas, pensadores,
activistas que están reaccionando, pero el cabreo de la gente no encuentra
líderes auténticos, capaces de hacer confluir las protestas en una acción
fuerte, racional y efectiva contra los desmanes. Los brotes de resistencia
todavía están desarticulados o incluso en la pelea cainita.
Por ahora no queda más
que *AGUANTAR SIN AGUANTARSE,
*HACER LO QUE SE CONSIDERE UN
DEBER sin calibrar mucho los resultados a corto plazo, y
*NO DEJARSE VENCER POR EL
MIEDO NI POR EL COMPLEJO DE IMPOTENCIA.
Ellos, los organizadores y sus cómplices, como las mafias del proxenetismo mundial, seguirán ABLANDÁNDONOS para luego PROSTITUIRNOS más y mejor
Seguiremos.

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